MI DESEO DE NAVIDAD

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MI DESEO DE NAVIDAD

Mensaje por strella_de_la_noxe el Jue 20 Mar 2008, 12:57 pm

Holaa


Bueno, aki os voy a dejar mi primer one-shot de Lily y James. Espero que os guste, está hecho con mucho cariño. Very Happy




MI DESEO DE NAVIDAD


Lily Evans caminaba por los decorados pasillos de la sexta planta haciendo sus rondas de prefecta. No había nadie. Había un gran silencio, que se interrumpía por los pasos de la pelirroja.

Subió las escaleras hacia el séptimo piso y miró haber si estaba Remus por allí, pero no. Ya se habría ido a dormir. Se paró en frente de un cuadro de una señora de mediana edad, de cabellos cortos y morenos y bastante gorda.

- ¿Contraseña? – le preguntó el retrato.

- Dulces y turrones – respondió.

Al entrar, pensó que no había nadie en la Sala Común, todo estaba muy oscuro y no se escuchaba nada.

- ¡Lumos! – exclamó. Una fuerte luz blanca salió de la varita. La Sala Común, estaba decorado con adornos navideños, todo estaba en perfecto orden, hasta que se fijó en que unos ojos castaños tenían la vista clavada en ella.

- ¡Evans! – le llamó un joven moreno, con el pelo desordenado, como siempre, y unos ojos castaños escondidos detrás de unas pequeñas gafas – Te estaba esperando.

- ¿Qué haces aquí Potter? – preguntó Lily enfadada – Ya es muy tarde.

- Ven pelirroja, siéntate con migo un momento – le dijo James Potter con bastante calma.

- ¿Qué dices? – le volvió a preguntar mirándole con aparente odio.

- Solo quiero que me escuches – le respondió con una sonrisa.

- No estoy dispuesta a escuchar tus estupideces. Me voy a dormir Potter – se despidió mientras seguía caminando hacia su habitación. James se levantó rápidamente del sofá y corrió hacia Lily. La cogió de la mano para que se esperara, pero al sentir su roce, los dos sintieron un fuerte calambre, apartaron las manos y se quedaron mirando fijamente.

- Me encantan tus ojos – murmuró James hipnotizado mientras se adentraba en los ojos verde esmeralda de la pelirroja.

Lily, al escucharle, se ruborizó y apartó la mirada.

- ¿Qué pasa Potter? – preguntó cruzando los brazos.

- Esa no es la pregunta indicada – contestó con una sonrisa traviesa y Lily sonrió débilmente.

- ¿Qué quieres Potter? – preguntó de nuevo.

- Que salgas con migo – contestó sin pensar.

- ¿Otra vez con eso? Ya te dije que no – se negó rotundamente.

- Perdona, no quería decir eso. En verdad, solo quiero que te sientes un momento con migo, y escuches lo que quiero decirte – le dijo James.

- ¿Tiene que ser justo ahora?

- Por favor Evans – le pidió mientras ponía carita de ángel.

- Está bien. Tienes cinco minutos para decir lo que quieras – aceptó.

- Gracias Li… Evans – se corrigió muy contento.

Fueron hasta los sofás, y se sentaron el uno al lado del otro en el más grande.

James miraba los calcetines colgados arriba de la chimenea, no sabía como comenzar. Mientras, Lily se tocaba las manos nerviosa y miraba hacia arriba. No soportaba más este silencio.

- Empieza – acabó diciendo Lily y cortó el gran silencio que se había creado. James apartó la vista de los calcetines, y la miró.

- Bueno… yo… yo quiero pedirte que mañana seas mi pareja en el baile de Navidad – le dijo de carrerilla.

- ¿Cómo? – preguntó Lily atónita.

- Que quiero que vengas con migo al baile de Navidad – le repitió el moreno.

- A ver Potter, ¿cómo quieres que te lo diga? N, O, ¡NO! Yo ya te dicho que no, que no quiero salir con tigo, ni hoy, ni mañana, ni pasado mañana… ¡nunca! – explotó Lily enfadada.

- Evans, te he pedido más de cien veces en toda mi vida que salgas con migo, y siempre me has rechazado, pero yo nunca me he rendido. ¿Sabes por qué? – le preguntó con una débil sonrisa – Porque es el único deseo que pido desde hace seis años en Navidad, desde que te conocí. Este año, vuelvo a pedir lo mismo, que mañana tengas una cita con migo, y seas mi pareja en el baile – terminó por contarle James.

- Pero… - intentó protestar la pelirroja pero James le puso un dedo en sus rojos labios.

- Te prometo que si mañana sales conmigo y estás todo el día hasta que acabe la fiesta, nunca más te pediré que salgas con migo y renunciaré a mi sueño – le prometió James.

- ¿De verdad? – preguntó Lily sin acabar de creérselo - ¿Nunca mas volverás a molestarme?

- Te lo prometo – le dijo poniendo una mano en el corazón – Palabra de merodeador.

- De acuerdo entonces – aceptó con pesar.

- Evans, mañana me tendrás que tutear y llamarme por mi nombre – le dijo James.

- ¿Por qué? – protestó.

- Sin formalidades – se limitó a contestar – Ponte guapa, aunque no te hace falta, porque tu ya eres preciosa, pero ponte más guapa de lo normal. ¡Ah! Por cierto, recuerda que eres durante todo el día mía.

- ¿Qué quieres decir? – preguntó sin entender.

- Mañana no te puedes separar de mi en todo el día, ni para ir al baño – le dijo riendo y Lily le miró atemorizada – ¡Es broma! Para ir al baño si – Lily le sonrió.

- Vale, pues si yo me pongo guapa tu también Potter – le dijo Lily con un acoplo de valentía.

- Por supuesto, eso no lo dudes – le dijo él.

- Pues hasta mañana – murmuró tristemente.

- Evans, no pongas esa cara. – le dijo James - Mañana nos lo pasaremos bien, no te voy a torturar ni nada por el estilo – le guiñó un ojo. Luego fue hasta y ella, y sin que ella se diera cuenta, le dio un rápido beso en la mejilla y salió corriendo hacia su habitación.

- ¡POTTER! – gritó – Te mato – se tocó con la mano donde James la besó y sonrió débilmente antes de subir a su cuarto.



Lily se despertó temprano, como siempre, y pasó al baño. Se duchó y salió con una toalla en su delgado cuerpo. Abrió su armario, y comenzó a buscar algo para ponerse hoy.

- ¿Vas a salir Lily? – le preguntó una compañera de habitación llamada Elizabeth. Era rubia, con el pelo corto, por arriba de los hombros, y unos profundos ojos castaños.

- Sí – contestó Lily, no tenía porque mentirle, no eran muy amigas, pero se llevaban bien, lo único que no le gustaba de Eli era que era una persona muy cotilla.

- ¿Y puedo saber con quien? – preguntó con interés.

- Mejor que no lo sepas, no me vas a creer – le respondió Lily sonriendo.

- ¿Vas a salir con Snape? – preguntó Elizabeth tapándose la boca.

- ¡No! – negó rotundamente – Voy a salir con Potter.

- ¿Qué vas a salir con James? – preguntó la otra compañera de habitación que acababa de despertarse.

- Sí, Alice – le contestó Lily.

- ¡Por fin! – exclamó la morena clara sonriendo. Tenía la cara muy redonda, y le daba un aire de ángel – Seguro que te divertirás, no es tan arrogante como crees.

- Ya veremos – dijo Lily sin acabar de creérselo.

- ¿Qué te vas a poner? – le preguntó Elizabeth.

- Pues aún no lo se – respondió confusa.

- Tienes que ir preciosa – le animó Eli.

- Déjala Eli, que vaya como quiera – le defendió Alice.

Lily ignoró a sus compañeras, y volvió a la búsqueda de algo que ponerse. Al final, optó por ir sencilla, y escogió unos pantalones pitillos vaqueros, un sueter negro de cuello alto, y unas botas negras que le dejó Elizabeth. Después se puso un colgante y unos pendientes rojos.

- ¿Qué os parece? – preguntó mientras giraba lentamente.

- Muy guapa – le piropeó Eli.

- Fantástica – añadió Alice.

- Gracias – agradeció Lily con una sonrisa – Me voy, no quiero llegar tarde a la primera y última cita de Potter.

- ¿Última? – murmuraron Eli y Alice a la vez. Y Lily les sacó la lengua.

- Adios – se despidió.

- De momento todo va bien – murmuró Alice y Eli asintió.

Lily bajaba tranquilamente las escaleras de su habitación, cuando vio a un joven moreno que no paraba de caminar hacia delante y hacia atrás y de vez en cuando miraba el reloj.

- Quizás se ha arrepentido y no quiere bajar Canuto – le dijo James a Sirius, que estaba a su lado.

- ¡Cálmate Cornamenta! Lily es una chica responsable y muy educada, dudo de que te dejara plantado – le respondió Sirius dandole unas palmadas en la espalda.

- Black tiene razón, yo no rompo mi palabra Potter – dijo Lily seria y se puso delante de él.

- James – le recordó.

- No estoy acostumbrada a llamarte James, me sale siempre Potter – dijo enfadada.

- Lily, estás preciosa – James ignoró el último comentario de Lily mientras se la comía con la mirada.

- Gracias Pot… James – agradeció – Tu tampoco estás mal.

- Lo tomaré como un que guapo estás – dijo James.

- Siempre tan creido ¿no? – preguntó la pelirroja.

- Se me pega de Sirius – se defendió James – Bueno, ¿bajamos a desayunar y nos vamos a Hogsmeade?

- Claro – contestó Lily sin mucho entusiasmo, lo cual James notó.





- ¡Lily! ¿Estás bien? – le preguntó James preocupado. Los dos caminaban por las calles de Hogsmeade, acababan de llegar.

- Claro, ¿por qué lo preguntas?

- Tus ojos están tristes – murmuró James – No quiero que te sientas triste por estar un día con migo. ¿Tanto odio me tienes? – le preguntó mirándole fijamente.

- No – negó ella – Al contrario.

- ¿Al contrario? ¿A qué te refieres? – preguntó James sin entender.

- A nada – respondió e intentó sonreir – Vayamos a tomar algo.

- Vale, pero invito yo – dijo James.




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Re: MI DESEO DE NAVIDAD

Mensaje por strella_de_la_noxe el Jue 20 Mar 2008, 1:03 pm

Estaban los dos bebiendo una cerveza de mantequilla en el bar de Rosmerta, las Tres Escobas mientras James intentaba sacar tema de conversación.

- ¿Por qué no te fuiste estas navidades a tu casa? – le preguntó.

- Mi hermana me odia – le contó Lily, y ella misma se sorprendió por haberle contado todo eso. Nunca se lo había contado a nadie – Dice que soy una anormal, que no merezco estar en esa familia – siguió contándole – y como comprenderás, prefiero no pasar las Navidades allí y fastidiárselas.

- Tu hermana es una idiota – murmuró James molesto y ofendido – No entiendo como puede odiarte y como no quiere pasar las navidades con tigo. Yo me moriría de la ilusión solo de pensar que voy a estar con tigo dos semanas.

- No empieces James… - le pidió Lily.

- Es que es verdad Lily, yo daría lo que fuera por que tú no me odiaras, tampoco pido que sientas lo mismo que yo, me conformaría con que me trataras igual que a Remus – se explicó James.

- Y yo me conformaría con que no me trataras ni me vieras como una de tus conquistas – le soltó ella, y pegó un gran trago de cerveza, acabándosela toda.

- Lily aver cuando entiendes que yo no te veo como una conquista. Para mi tu eres especial, yo nunca te haría daño – le explicó.

- Claro Potter – murmuró con sorna Lily enfadándose – A ti solo te importas tu mismo, no te importan los sentimientos de los demás. No piensas en todo lo que he pasado yo estos últimos seis años mientras me decías que me querías y que saliera contigo, y después me enteraba de que estabas saliendo con otra chica. Nunca te han importado mis sentimientos Potter, porque eres un arrogante, un desagradecido, un creido, un… - no pudo continuar porque sintió el roce de unos labios contra los suyos, y como la lengua de James se introducía en su boca, produciéndole un cosquilleo imposible de explicar. Sin pensarlo, le puso las manos en el cuello, y rozó con su lengua la de James. Se quito todo el miedo que tenía, y se entregó al beso con todo su ser, explorando con su lengua todos los rincones de James.

- Ejem, ejem – tosió una camarera y los dos se separaron. James con una enorme sonrisa que no le cabía en la cara, y Lily muy ruborizada, su cara había adquirido un color como el de su pelo - ¿Han terminado? – preguntó cortésmente la camarera regordeta.

- Sí – contestó James, ya que Lily no podía hablar.

Una vez se hubo ido la camarera con las cervezas vacías, James volvió a intentar besar a Lily pero se apartó.

- ¿Qué haces? – preguntó molesta.

- Seguir con lo de antes – respondió confuso por la actitud de Lily.

- ¿Tú eres idiota o qué? – dijo muy molesta – Lo de antes, no se va a volver a repetir nunca. Y como se lo cuentes a alguien… te mato.

- Ya me estás matando – le contestó James enfadado – No entiendo porque me besaste, y ahora ya no quieres hacerlo.

- ¿Qué dices? Pero si yo no te besé… Fuiste tu el que me besó – le espetó.

- Pues haberme apartado si no querías – replicó James.

- No quería dejarte en ridículo, eso es todo – mintió la pelirroja y James, se lo creyó y asintió decepcionado - ¿Nos vamos a dar un paseo?

- ¿Tienes vestido para esta noche? – le preguntó James sin contestar a la pregunta.

- Alice me va a dejar uno – respondió.

- Pues vamos a buscar un vestido para esta noche – propuso James algo más animado.

- Ya te dicho que Alice me va a dejar uno – replicó Lily molesta.

- Está bien – aceptó James de nuevo bastante desanimado y Lily sintió como si algo le apuñalara el corazón.

- Bueno vale, podemos ir a ver si me gusta alguno – aceptó y le sonrió. James sacó una pequeña sonrisa.



Lily llevaba varios vestidos en la mano, y se los tenía que probar todos para complacer a James.

- Ahora salgo – le dijo antes de entrar al probador.

- ¿No quieres que te ayude a probartelo? – le preguntó James provocándola. Desde que habían salido se había animado bastante. Lily le fulminó con la mirada y James se rió.

Lily decidió probarse primero el azul, un vestido sencillo largo hasta los pies, y de tirantes con el escote recto. Se subió la cremallera que estaba al lado, y se miró al espejo.

- Este no – se dijo para sí misma.

- ¿Ya estás Lily? – preguntó James por tercera vez.

- Sí – contestó y desplegó la cortina del probador. James la miró y sonrió.

- No te queda mal, pero no me convence – le dijo.

- Me gusta que seas sincero – sonrió ella – Voy a ver el rosa.

Estuvo probándose todos los vestidos, pero ninguno les convencía. Estaban dispuestos a irse, cuando James vio como la dependienta de la tienda, dejaba un precioso vestido negro colgado en una percha. Fue hasta allí, y lo cogió.

- Pruébate este – le pidió.

Lily miró el vestido y le encantó. Era negro, palabra de honor, y por la parte de arriba era muy ajustado, pero luego caía más suestecito hasta los pies. Cogió el vestido emocionado y fueron otra vez hasta el probador. Lily se lo puso, y al intentar subir la cremallera no podía, ya que estaba detrás.

- James – le llamó sin apartar la cortina.

- ¿Qué pasa? – preguntó él.

- Llama a la dependienta para que venga a ayudarme a subirme la cremallera – le ungió Lily.

- Está atendiendo a unas personas – mintió James – Pero yo te puedo ayudar – se ofreció gustoso.

- No hace falta – contestó Lily, pero James ya había abierto la cortina, había entrado y la había vuelto a cerrar – Potter, dije que no hacía falta.

- ¿Otra vez con Potter? – preguntó James molesto.

- Pues James – se corrigió ella.

- Tengo la sospecha de que me llamas Potter cuando estás enfadada o nerviosa – dijo acercándose por atrás seductoramente.

- ¡Qué listo Pott… James! – volvió a corregirse – Ahora va, súbeme la cremallera.

James con delicadeza, posó una de sus manos en la espalda de Lily y la acarició. Lily sintió como un escalofrío recorría todo su cuerpo. Se estaba volviendo loca al sentir el contacto de James. Sin darse cuenta, se giró y vio como James la miraba con deseo pero a la vez con duda. Ella sentía lo mismo, dudas y deseo, dudas y deseo, dudas y deseo. ¿Qué hacía? ¿Se arriesgaba? Estos últimos seis años, había mantenido las apariencias de que James no le importaba nada, ni significaba nada para ella, y había intentado creer, que ya lo había olvidado, pero al estar con él, se daba cuenta de que no. Lo necesitaba y desesperadamente.

James le acarició la cara sonriendo. Lily no pudo resistirse, con una mano agarró el pelo de James fieramente y con la otra la puso en su pecho. Lily acercó su boca a la de él para besarle, pero James la miró y negó con la cabeza. La giró, y le subió la cremallera.

- ¿Por qué? – preguntó Lily sin entender y muy avergonzada.

- Porque te quiero, y tú a mi no – se limitó a responder. Lily ni siquiera se acordaba del vestido, lo único que tenía en su cabeza, era que quería besar a James Potter.

- Te necesito – susurró ella volviendo a acercarse a él. Esta vez, James también intentó apartarse, pero fue muy lento, y al sentir los labios calientes de Lily y como su lengua hacía contacto con la suya, no se pudo resistir, y la atrajo de la cintura hacia él, apretándola contra sí, y sintiendo sus pechos que bajaban y subían a causa de la fuerte respiración de Lily contra su pecho. Los dos se besaban como si esa fuera a ser la última vez, y es que, desde el punto de vista de los dos, ese día era el único día que lo iban a pasar juntos, y no podían desaprovecharlo. James la cogió de la cintura y la levantó. Lily rodeó sus piernas en la cintura de James y sintió como su espalda chocaba con la pared. James le mordía el cuello y ella sentía que iba a morirse del placer.

- ¿Qué tal el traje? – preguntó una voz desde atrás. Era la dependienta. Los dos se separaron y se miraron enfadados. Otra vez los habían interrumpido. Lily se sacudió el vestido. James y ella sonrieron con malicia.

- Muy bien – respondió Lily desde dentro del probador – Me queda perfecto – murmuró mientras James seguía mordiendole el cuello y ella le pegaba en el brazo para que parara.

- ¿Se lo va a llevar? – preguntó esperanzada la dependienta.

- Sí – contestó James.

- No – contestó Lily.

- ¿Perdone? – volvió a preguntar la dependienta. James salió del probador y la dependienta les miró con el ceño fruncido.

- Sí que se lo lleva, le queda precioso – afirmó James.

- Estupendo – exclamó la pelirroja – Si me acompañan por aquí…

James acompañó a la mujer mientras Lily se cambiaba. Se miró en el espejo, y vio que su cara lucía una tonta sonrisa, y que además, tenía las mejillas muy coloradas. He sucumbido al poder Potter – se dijo a sí misma. Salió del probador con el vestido en la mano, y se dirigió hacia donde estaban James y la dependienta.

- Aquí tiene – le tendió Lily el vestido.

- Son 450 galeones – dijo la dependienta.

- ¿Qué? – preguntó Lily – Lo siento mucho pero no me lo llevo.

- Lily, yo lo pago – intervino James.

- ¡No! – exclamó enfadada – Yo no puedo permitirme esto.

- Pero yo si – protestó James.

- Yo no quiero que tú me lo pagues – explotó Lily – Que tengas dinero no significa que tengas que tenerlo todo y hacer lo que te de la gana – Lily le miró y salió de la tienda.

- Enviemelo a la casa de los gritos – dijo James.

- ¿La… la casa de de los… gritos? – tartamudeó la dependienta.

- Sí, y aquí tiene el dinero.

- Por supuesto señor – aceptó.



- ¡Lily! – la llamó de nuevo. Ella siguió caminando sin un rumbo fijo y le ignoró – Ya estoy harto, mírame – le dijo enfadado - ¡Lily! Tenemos que hablar – él, harto de su actitud, le cogió de la muñeca y se metieron por una calle.

- ¡Suéltame! – exclamó indignada.

- Vamos a hablar – le dijo él mientras la llevaba hacia un sitio que conocía muy bien.

- Un momento – paró de golpe Lily, pero James volvió a tirar de ella - ¿Aquella casa no es la casa de los gritos? – preguntó Lily con miedo.

- Sí – afirmó James – Allí es donde vamos a hablar.

- ¿QUÉ? – preguntó histérica – No, por favor James, hablaremos, pero allí no.

- Lily, tranquilízate, no te pasará nada – murmuró con una sonrisa.

- Pero… - protestó.

- Confía en mi – le pidió James.

- Ese es el problema, que no acabo de confiar en ti – le confesó ella y James sintió una punzada en el corazón.

- ¿Por qué? – preguntó mientras se adentraban por el camino que conducía a la casa.

- Porque muchas veces me has demostrado que no puedo confiar en ti – contestó con sinceridad.

- ¿Por algo más? – preguntó mirandole a los ojos. Le cogió de la mano, y al rodear la casa, encontró la puerta trasera que estaba buscando - ¿Por algo más? – repitió.

- Tengo miedo a que me hagas daño – confesó al fin.

James iba a entrar, pero al escucharla, paró. Se giró y le puso una mano en la cara.

- Yo nunca te haría daño a ti – le dijo mientras la abrazaba fuertemente.

- No me sueltes – le pidió.

- Me encantaría quedarme contigo así para siempre, pero nos vamos a enfriar, así que mejor pasemos dentro – le dijo sonriendo y Lily aceptó.

Al entrar en la casa, pensó en encontrarla de otra manera, y James también, pero la casa estaba decorada con adornos de navidad, y al pasar al salón, se encontraron la mesa puesta con unas velas, y olía a comida. James la condujo a la cocina, y en efecto, había comida preparada. El moreno, sonrió dulcemente.

- ¿Tú has hecho todo esto? – preguntó Lily mirándolo todo impresionada.

- Todo no, yo solo la arregle un poco por si veníamos, pero nada más – confesó James – Esto tiene que ser obra de los chicos.

- ¿Comemos? – dijo ella mirando la comida.

- Claro – contestó James – Pero luego hablamos.


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Última edición por strella_de_la_noxe el Vie 11 Abr 2008, 6:44 pm, editado 2 veces
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Re: MI DESEO DE NAVIDAD

Mensaje por strella_de_la_noxe el Jue 20 Mar 2008, 1:04 pm

Sirvieron la comida en el salón, y tuvieron una comida agradable sin discutir y los dos sonriéndose de vez en cuando. Al acabar de comer, dejaron todo en la cocina, y James la condujo hacia el dormitorio de la parte de arriba de la casa. Se sentó en la cama, y esperó a que ella hiciera lo mismo. Al final, Lily se sentó a su lado.

- ¿De qué quieres hablar? – preguntó haciéndose la tonta.

- Lo sabes perfectamente – respondió de repente serio.

- James…

- Lily, ¿por qué me besaste? – preguntó sin rodeos.

- Porque necesitaba hacerlo – respondió sincera.

- ¿Eso significa que hoy, vas a seguir todos tus impulsos, sin guardar apariencias ni nada? – preguntó James incrédulo.

- Sí – aceptó ella – Hoy es el último y único día que vamos a pasar juntos los dos solos. ¿No prefieres estar así y tener un buen recuerdo?

- Desde luego – afirmó James – ¿Pero mañana qué pasará?

- Que haremos como si no hubiera pasado nada, lo olvidaremos – dijo Lily bastante segura.

- Pero… ¿y si no queremos olvidarlo?

- Yo si que querré James – dijo Lily abatida, y se tumbó en la cama.

- ¿Puedo? – preguntó James y Lily dudó.

- De acuerdo – aceptó y James se tumbó a su lado.

- Yo nunca podré olvidar este día, está siendo maravilloso, y mi deseo de navidad, se está cumpliendo – le dijo feliz.

- El mío no, está pasando justo lo contrario – murmuró Lily confusa.

- ¿Y qué es lo que has pedido? – preguntó interesado.

- Esta noche te lo diré – prometió.

- Ojalá este día nunca se acabara – dijo James y se acercó más a Lily. Ella le miró temerosa, pero le dejó que se acercara. James pasó un brazo por la cabeza de Lily, y ella apoyó su cabeza en su pecho.

- Ojalá… - reconoció ella antes de quedarse dormida.



James se despertó y sonrió, era la mejor siesta de toda su vida. Nunca había dormido tan feliz y tan bien como esa vez. Miró la cabellera pelirroja de Lily y le tocó el pelo suavemente. Lily al notar su tacto, se despertó y lo primero que vio al abrir sus ojos, fue a James mirandola con cariño. Sí, Lily no se lo podía creer, la miraba con amor y con cariño.

Él le dio un suave beso en los labios y ella le agarró de la cabeza para que no se separara y la siguiera besando.

Estuvieron un rato en la cama acostados y besándose hasta que Lily recordó el baile de Navidad.

- ¿Qué hora es? – preguntó Lily.

- Las siete y media – respondió James. Lily se levantó de golpe e intentó levantar a James, pero él tiró de ella, y Lily cayó encima suya.

- ¡James! – exclamó pegándole en broma.

- Es que te quiero solo para mí, no quiero que te separes de mi – se defendió James y Lily le dio un beso.

- Venga va, vamos – le metió prisas Lily mientras intentaba levantarse.

- ¡No! – protestó James cogiendo a Lily de la cintura como si fuera su osito de peluche – Quedémonos aquí Lily – le pidió serio – No vayamos al baile.

- ¿Por qué? Pensé que a ti te hacía ilusión que todos te vieran con migo en el baile, así por fin podrías decir que yo ya soy otra en tu lista – le dijo Lily.

- ¿Otra vez con eso? – preguntó enfadado – Lily a mi lo único que me hacía ilusión era tener una cita tú y yo solos. Ese ha sido siempre mi deseo, y la verdad es que ya se ha cumplido – sonrió satisfecho – Ahora dime tu deseo a ver si se puede cumplir.

- Yo no quiero que se cumpla mi deseo James – negó Lily.

- ¿Me lo cuentas? – preguntó el moreno con una sonrisa

- Mi deseo desde tercero siempre fue que dejaras de pedirme salir, porque yo sabía que algún día no podría resistirme y te diría que sí.

- Lily…

- No, escucha James – le calló Lily – Yo no estoy segura de lo que tú sientes, para mí, es difícil confiar en ti, pero yo si que siento algo por ti que siempre he querido ocultar. Y ahora, tú lo sabes.

- Mi princesa, yo te amo, te amo desde la primera vez que vi tus ojos, esos ojos verdes con los que sueño todas las noches – le dijo James abrazándola - ¿De verdad me quieres? – preguntó.

- Sí – respondió Lily.

- En el fondo lo sabía, pero quería que lo reconocieras – le dijo James y ella frunció los labios enfadada - Siempre me rechazaste porque siempre me quisiste – siguió hablando y se rió – Parece una locura. Todo gracias a mis amigos, que siempre me animaron a que luchara por mi sueño. Y mi sueño Lily, siempre has sido tú.

- ¿Sabes cuál es ahora mi deseo de Navidad? – murmuró Lily con los ojos llorosos pero sonriendo.

- ¿Cuál? – preguntó James.

- Deseo lo contrario a lo que antes quería – dijo, pero James no la entendió – Deseo que nunca dejes de pedirme que salga con tigo. Deseo que tengamos muchas citas más. Deseo que nos conozcamos más y que vayamos poco a poco. Deseo… te deseo a ti James – acabó de decir Lily sonrojada.

James se puso encima de ella, y comenzó a besarla con infinito cariño y pasión. Estuvieron abrazados en la cama, besándose, mimándose y hablando del amor que en estos seis años, nunca habían hablado.

- ¿Bailas un bals? – preguntó James de repente.

- Claro – aceptó gustosa.

- Espera – dijo James y salió de la habitación. Pasaron diez minutos y no volvía. Lily, comenzaba a preocuparse, cuando le vio entrar por la puerta guapísimo, con un traje negro, la camisa blanca, y una corbata negra. En la mano llevaba un vestido negro. – Pontelo Lily.

- ¿Lo compraste? – preguntó incrédula.

- Lily, no discutamos hoy, por favor – pidió.

- James, sal y me lo pondré – ordenó ella.

- Jooo, pero…

- Nada de peros – dijo con una sonrisa.

A los cinco minutos, ya estaba lista. Salió de la habitación, y juntos de la mano, James y Lily se dirigieron al salón. Al mirar la radio, vieron una nota al lado.



Lily, James:

Si leéis esto, significa que por fin Lily a reconocido sus sentimientos hacia ti, James, lo que quiere decir, que por fin, estaréis juntos y felices, después de tanto tiempo.

Os preguntareis quién a organizado la casa y quien a echo que vosotros dos por fin estéis juntos, pues hemos sido nosotros, vuestros amigos. Sin nosotros no habría sido posible vuestra relación, pero ya sabemos que nos lo agradecéis.
Nosotros siempre estamos dispuestos a echar una ayudita y más si es Navidad.

PD: James, ¡buena suerte! Y aprovecha la tarde bien (tú me entiendes)

Att: Sirius, Remus, Peter, Frank, Alice y Elizabeth.




- Se nota quién escribió la carta – murmuró James riendose.

- Tú amiguito Black sigue igual de fanfarrón – murmuró Lily pero luego sonrió.

James encendió la música, y los dos se pusieron a bailar suavemente, mientras pensaban, que en ningún momento pensaron, que su deseo se podría cumplir.





Bueno, pues ya está. Espero que os haya gustado, y espero vuestras opiniones y comentarios.
Saludos!!



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Última edición por strella_de_la_noxe el Vie 11 Abr 2008, 6:48 pm, editado 2 veces
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Re: MI DESEO DE NAVIDAD

Mensaje por Tinsa el Jue 20 Mar 2008, 8:35 pm

Que bonito!!! Razz Hay tanto a mor!!
Me a mi que a Lily le gustaba tanto que James le insistiese que por eso siempre le rechazaba... si es que me alegro de que el merodeador fuese tan insistente...
La historia me encanto, es muy bonita!!
xxxTinsa!!!
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Re: MI DESEO DE NAVIDAD

Mensaje por strella_de_la_noxe el Vie 21 Mar 2008, 6:52 am

Muchisimas gracias Tinsa Very Happy
Me alegro de que te haya gustado.
Besos!!
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Re: MI DESEO DE NAVIDAD

Mensaje por Mircalla el Sáb 26 Abr 2008, 11:30 pm

Te quedó muy lindo. No sé que más decir.
Bueno, felicitaciones ^^
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Re: MI DESEO DE NAVIDAD

Mensaje por strella_de_la_noxe el Lun 19 Mayo 2008, 3:15 pm

Hola Mircalla!!
Muchas gracias por tu opinion! Smile
besitos!
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Re: MI DESEO DE NAVIDAD

Mensaje por Siara el Jue 19 Jun 2008, 8:59 pm

Me gusto demasiadoo (:! Muy lindo^^! tenia tiempo que no leeia algo sobre Lily y James. Saludos.

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